Blog de noticias sobre Investigación en Diabetes

Último congreso europeo de diabetes

Martes, 15 Octubre, 2019
EASD Barcelona 2019

A finales de septiembre se celebró en Barcelona, el congreso de la sociedad europea más relevante en el campo de la diabetes, la EASD (European Association for the Study of Diabetes). https://www.easd.org/virtualmeeting/home.html

Podríamos acabar rápido el resumen: no se presentaron resultados sobre tratamientos curativos para la diabetes tipo 1 en fase avanzada. Lo más relevante, tal y como ya ocurrió en el congreso americano celebrado el pasado junio, fue profundizar en los detalles de la capacidad demostrada por la molécula (teplizumab) para retrasar la aparición de diabetes en personas con muy alto riesgo de padecerla (familiares de pacientes que presentan un estudio inmunológico positivo y alteraciones incipientes en la glucemia). Como ya hemos hablado de este estudio en ocasiones previas, no volveremos a entrar en sus detalles. Eso sí, estamos deseando conocer la evolución de los ensayos clínicos con esta prometedora molécula, de la que además comienzan a surgir “familiares cercanos” con los que también se trabaja (como el otelixizumab). Aunque las agencias reguladoras ya han mostrado interés por acelerar al máximo el proceso, ya sabéis que estamos hablando aún de un plazo de años para saber de su efectividad en contextos más amplios.

Desde DiabetesCERO me habían pedido información específica acerca de un tratamiento experimental (IMCY-0098 https://bit.ly/32iGuDP) cuyos resultados en teoría se presentarían en el congreso. Sin embargo, debemos decir que todo lo que se mostró tenía relación con la seguridad del fármaco, pero aún no se presentaron datos sobre efectividad. Sí que puedo contaros que se trata de una estrategia de modulación del sistema inmune basada en la administración de fragmentos (péptidos/antígenos) de la molécula precursora de la insulina (proinsulina). Esta línea de investigación no es demasiado innovadora ya que esta estrategia se ha intentado ya en múltiples ocasiones con diferentes péptidos. El problema fundamental con estos tratamientos es que solo aspiramos a soluciones parciales ya que la diabetes tipo 1 es por definición una enfermedad en la que el sistema inmune ataca a múltiples de estos antígenos. Conseguir “inmunizarnos” contra uno de ellos no es especialmente complejo pero siempre quedarán otros muchos grupos de glóbulos blancos preparados para atacar a las células productoras de insulina por su capacidad de reconocer otros muchos péptidos. Como véis no sería yo el primero en apostar por estas estrategias pero nada me gustaría más que equivocarme.

Por lo demás hubo un poco de todo, aunque siempre hablamos de fases muy precoces del proceso:

-    Tan precoces como seguir trabajando en resolver una pregunta sin respuesta en estos momentos: ¿qué desencadena la respuesta inmune en la diabetes? Volvimos a ver trabajos que nos permiten no terminar de descartar la hipótesis vírica, en concreto los enterovirus como potenciales agentes desencadenantes del proceso. Tema no resuelto por el momento…
-    Subclasificación de la enfermedad. Otros trabajos presentaron datos que mostraban discretas evidencias para subclasificar lo que hoy conocemos como una única enfermedad. Hay que decir también que una charla muy interesante fue la del Dr. Roberto Mallone, investigador italiano afincado en París, que mostró todas las incertidumbres aún por resolver en relación con los estudios con glóbulos blancos procedentes de la sangre de personas con diabetes en los que se basan estos intentos de subclasificación.
-    Varios fármacos están en estudio como potenciales inductores de una reprogramación del sistema inmune. Técnicamente lo llamamos inducción de respuestas tolerogénicas.
-    Uno de los temas estrella en todos los congresos: la generación en el laboratorio de células beta y las modificaciones a aplicar en éstas para evitar su ataque por parte del sistema inmune cuando sean colocadas de nuevo en el organismo.
-    Se presentaron múltiples trabajos relacionados con biomateriales y su capacidad para la encapsulación de células beta, evitando así la agresión por parte del sistema inmune. Se discutieron los retos actuales relacionados con el formato (macro, micro o nanoencapsulación), localización (abdomen o músculo), material y células a contener.

Como véis, múltiples líneas de trabajo, innumerables grupos de trabajo y muchos recursos puestos a disposición de la búsqueda de un tratamiento curativo para la diabetes tipo 1. Es un reto mayúsculo, pero hay muchas personas trabajando incesantemente para conseguirlo.

El largo camino que recorre un fármaco desde sus primeros estudios hasta que se demuestra su eficacia real

Martes, 10 Septiembre, 2019

Antes de entrar en materia quería pediros disculpas por este largo silencio durante el verano. Intentaremos compensarlo con esta recopilación de noticias que hemos recogido durante estos meses estivales. Para darle sentido, vamos a obviar su orden cronológico real e intentaremos usarla para volver a hacer hincapié en el largo (y tortuoso) camino que cualquier línea de investigación tiene que seguir hasta llegar al paciente.

Comenzamos por tanto por uno de esos muchos trabajos, interesantes conceptualmente pero que representa los albores de cualquier línea de investigación. Creemos que no llegó a la prensa pero un medio especializado en medicina como Redacción Médica se hizo eco de un estudio publicado por un grupo de investigación de Barcelona en el que se ponían a prueba materiales con el objetivo de llegar a encapsular células beta creadas en el laboratorio. Como ya hemos comentado otras veces, una de las líneas en las que más intensamente se trabaja en nuestro campo es en el desarrollo de células beta a partir de células madre. Estas últimas proceden desde hace algunos años y de manera casi exclusiva de células propias del paciente, por el ejemplo de la piel, lo que conocemos como iPS. Si las células proceden, al fin y al cabo, del propio paciente obviamos los problemas relacionados con el rechazo y el tratamiento inmunosupresor que utilizamos para evitarlo. Eso sí, para evitar que sean víctimas de un nuevo ataque autoinmune (el mismo que provocó la diabetes tipo 1 originalmente) hay que protegerlas de algún modo. El desarrollo de estas estructuras y materiales, así como el perfeccionamiento de las propias células beta creadas en el laboratorio, centra muchísimos esfuerzos actualmente.

Algo más avanzado pero aún sin datos contundentes que avalen su eficacia, se encuentra una tecnología que fue objeto de patente y que la empresa Semma Therapeutics ha vendido a Vertex Pharmaceuticals por nada menos que 1000 millones de dólares. Más allá del interés científico de esta investigación (el desarrollo de células beta en la laboratorio que potencialmente podrían suponer una terapia regenerativa) que como digo aún carece de evidencia sólida, la noticia nos ejemplifica cómo avanza el proceso de investigación. Tras las largas pruebas en animales de laboratorio (como en el párrafo anterior), el tratamiento debe ser objeto de producción a gran escala y ensayo en personas para lo que, prácticamente de manera imprescindible dado los altos costes, debe participar alguna empresa biotecnológica o directamente una de las grandes corporaciones farmacéuticas. En esta fase se encuentra un escollo frecuente en las líneas de investigación ya que requiere la colaboración, no siempre sencilla, de dos actores de naturaleza bien diferente: el académico/universitario/investigación de fondos públicos y el empresarial/farmacéutico/investigación a partir de fondos de inversores.

Cuando todo lo anterior es exitoso, que como podéis imaginar no sucede en la mayoría de las ocasiones, tenemos la oportunidad de desarrollar ensayos clínicos en personas. Son estos los ÚNICOS estudios que nos permiten a empezar a pensar que un tratamiento puede tener un camino relativamente corto (siguen siendo años) hasta llegar a las farmacias. Este verano hemos estado de suerte porque después de infinidad de fracasos en tratamientos inmunomoduladores para la diabetes tipo 1, en el congreso de la Sociedad Americana de Diabetes (ADA) de junio se presentaron los ilusionantes resultados de un nuevo fármaco. Este actúa sobre el sistema inmune y permite retrasar el desarrollo de la enfermedad en personas con muy alto riesgo de padecerla sin presentar efectos secundarios evidentes. Hay que remarcar que no se había conseguido esto hasta el momento. También es justo decir que aún queda mucho por estudiar y que en cualquier caso el planteamiento de intentar tratar a personas de alto riesgo (familiares de pacientes con anticuerpos detectables en sangre y alguna forma de alteración leve de los niveles de glucosa) antes de la aparición de la enfermedad no es del todo práctica. Y es que el 90% de los pacientes con diabetes tipo 1, no tienen familiares con ésta y, por tanto, no los catalogaríamos a su nacimiento como especialmente vulnerables para el desarrollo de la enfermedad. No obstante, el mero hecho de encontrar fármacos aparentemente seguros (hay aún que confirmarlo) con un efecto evidente sobre el curso natural de la enfermedad es altamente esperanzador y ha hecho que la agencia americana que regula la aprobación de nuevos fármacos (FDA) agilice el proceso de estudio para este, conocido como teplizumab.

Siento la extensión de este post pero comprenderéis que debíamos recuperar el tiempo perdido durante el verano y además traeros noticias tan motivadoras como esta última.

Un reciente estudio muestra datos curiosos sobre la relación entre la capacidad proliferativa de las células beta y el proceso de ataque autoinmune en diabetes tipo 1

Jueves, 16 Mayo, 2019

El pasado 6 de mayo un diario tan “poco sanitario” como Bolsamanía se hacía eco de una nota de prensa de Europa Press titulada “La proliferación temprana de células beta puede detener el ataque autoinmune en el modelo de diabetes tipo 1”. Por una vez debemos felicitar al autor de la nota por elegir un titular poco sensacionalista y bastante equilibrado que incluso es matizado por un loable “puede”.

La nota hace referencia a un artículo publicado en la prestigiosa revista Nature Metabolism en el que se muestran unos datos sorprendentes. Realizan experimentos en los que cruzan dos tipos de ratones de experimentación. El modelo clásico que utilizamos para el estudio de la diabetes tipo 1 (NOD) y otros ratones con una marcada capacidad para generar proliferaración de las células beta. Sería lógico pensar que la descendencia de este cruce, a pesar de tener la predisposición para la diabetes del ratón NOD, debería mostrar cierta protección/retraso en el desarrollo de la diabetes ya que cuenta también con una genética que le dota de una alta capacidad proliferativa a nivel de las células beta. Y aunque el resultado era evidentemente este, llama la atención un fenómeno no esperado: la elevada tasa proliferativa de las células beta no solo las hace más resistentes al declive de su funcionalidad sino que de algún modo limita el ataque del sistema inmune contra ellas mismas. Para descartar que este fenómeno era el resultado de algún cambio genético o funcional del sistema inmune en el propio ratón después del cruce, transferían células inmunitarias de estos ratones a otros NOD consiguiendo frenar también el ataque autoinmune.

Estos nuevos datos no creo que nos permitan plantear a corto plazo ningún tipo de estrategia terapéutica para las personas con diabetes tipo 1 pero sí que abren una nueva vía de investigación que será muy interesante ver cómo se desarrolla en los próximos años.

Cada día conocemos más sobre los mecanismos de transformación de las células Alpha en células Betas

Lunes, 18 Febrero, 2019
La diabetes obliga a pincharse la insulina que no produce el cuerpo (GETTY IMAGES)

Hoy traemos una breve nota sobre un nuevo artículo publicado recientemente en Nature y que ha sido reseñado por diferentes medios, entre ellos La Vanguardia. Será breve porque forma parte de la misma línea de investigación que comentamos recientemente (11 de enero). Profundiza este nuevo artículo en los mecanismos a través de los que se puede conseguir que una célula alfa (productora de glucagón) en el páncreas se convierte en célula productora de insulina. Es digno de mención, que estas células productoras de insulina no terminan de perder su naturaleza de célula alfa lo que genera interés como vía de tratamiento en diabetes tipo 1 ya que podría dejar a estas células más protegidas contra el ataque del sistema inmune. No obstante, en este sentido debemos recordar que la insulina es una de las dianas del sistema inmune. Por ello no podemos descartar que cualquier célula, se llame como se llame, pueda ser objeto de ataque por parte de nuestras defensas por el simple hecho de producir insulina.

Este nuevo artículo relata como el grupo de investigación del Dr. Pedro Herrera en Suiza obtiene células alfa del páncreas de donantes cadáver. Poniéndolas bajo la acción de dos moléculas fundamentales en el desarrollo embrionario de la células beta, consiguen que las primeras produzcan insulina incluso cuando las trasplantan en ratones con diabetes.

El artículo no tiene tanta relevancia por la curación (la enésima) de estos ratones con diabetes sino por la información que aporta sobre el proceso de transdiferenciación. Ello debe abrir la vía a investigar sobre posibles terapias que exploten este mecanismo en el propio sujeto que padece la diabetes. Si como hemos comentado anteriormente esto podría generar una terapia eficaz por si sola está por ver pero seguro que cobra mucho interés si algún día llegamos a poder reeducar al sistema inmune y frenar el ataque autoinmune en diabetes tipo 1. En ese momento, incluso en aquellas personas con menos capacidad de secrección de insulina (por haber transcurrido más tiempo desde el diagnóstico) podría plantearse una terapia complementaria como esta para regenerar la producción de insulinas en células vecinas no atacadas previamente por nuestras defensas.

En este caso me gustaría destacar que el artículo está muy bien redactado y sintetiza la esencia de la investigación a la que hace mención. El titular tampoco es sensacionalista, como en otras ocasiones. Como casi siempre criticamos a los periodistas en este blog, en esta ocasión queremos felicitar a los/as redactores/as de las sección Big Vang de La Vanguardia por el artículo.

El artículo no tiene tanta relevancia por la curación (la enésima) de estos ratones con diabetes sino por la información que aporta sobre el proceso de transdiferenciación. Ello debe abrir la vía a investigar sobre posibles terapias que exploten este mecanismo en el propio sujeto que padece la diabetes. Si como hemos comentado anteriormente esto podría generar una terapia eficaz por si sola está por ver pero seguro que cobra mucho interés si algún día llegamos a poder reeducar al sistema inmune y frenar el ataque autoinmune en diabetes tipo 1. En ese momento, incluso en aquellas personas con menos capacidad de secreción de insulina (por haber transcurrido más tiempo desde el diagnóstico) podría plantearse una terapia complementaria como esta para regenerar la producción de insulinas en células vecinas no atacadas previamente por nuestras defensas.

Seguimos hablando de insulina oral

Viernes, 15 Febrero, 2019
FELICE FRANKEL. EL MUNDO

No hace un mes de nuestra última reseña sobre líneas de investigación que intentan encontrar una formulación oral para la insulina y ya tenemos otra nueva noticia en los medios de comunicación. Esta nos ha llegado a través de El Mundo. No me cansaré de repetirlo, nos encanta leer noticias sobre investigación en los medios pero los titulares suelen ser extremadamente desafortunados. Esta última no es una excepción. La reseña hace referencia a un artículo publicado en la prestigiosa revista Science. Pocos trabajos científicos son aceptados en una revista así y deben fundamentalmente contener algún potencial avance disruptivo. En este caso se trata de un diseño extremadamente sofisticado de cápsulas que tiene un lado plano y otro con forma de caparazón de tortuga. De modo que cuando son ingeridas tienden siempre a apoyarse sobre el lado plano permitiendo que esa superficie entre en contacto con la mucosa del estómago. Instantes después una formulación sólida de insulina “se inyecta” y permite su absorción en sangre. Como hemos comentado, el diseño es un avance científico relevante porque podría permitir la liberación por esta vía de muchas moléculas que a día de hoy necesitan ser inyectadas (no solo la insulina). Pero, ¿es el adiós a los pinchazos como reza el titular de la noticia en El Mundo? Podéis imaginaros que no. Por ahora solo se ha probado en ratas y cerdos. Al parecer se ha demostrado que no hay daño en el estómago. Eso sí, a la semana de comenzar el tratamiento. ¿Qué pasará cuando pasen años ingiriendo esas cápsulas que inyectan insulina en el estómago? Solo los ensayos clínicos, si llegan, nos podrán responder. Tiene otros inconvenientes aparentes: no funciona con el estómago ocupado, solo en ayunas; y parece que la liberación de insulina en la sangre se retrasa una hora, por lo que no parece muy óptimo para una formulación de insulina rápida.

Como decíamos hace poco, nuevos trabajos, más investigación pero pocos cambios aparentes en nuestro día a día a corto plazo por muchos que los titulares de las noticias quieran sugerir lo contrario.

A vueltas con la insulina oral

Jueves, 24 Enero, 2019
A vueltas con la insulina oral

El pasado 28 de junio de 2018 ya publicamos una entrada en este blog hablando de los avances en formulaciones orales para la insulina.

Si me permitís retomaremos la conversación donde lo dejamos:

“En resumen, tenemos muchas dudas de que algún día veamos insulina en pastillas para pacientes con diabetes tipo 1. Quizás alguna formulación en pastillas para insulinas basales en diabetes tipo 2 podrían ser imaginables si solventamos todos las posibles dificultades…”

En las últimas semanas han aparecido noticias y estudios en esta línea argumental:

  • No ha salido en los medios (en investigación salvo honrosas excepciones solo suelen transmitirse noticias positivas con tintes sensacionalistas) pero se ha publicado recientemente un artículo en una prestigiosa revista que confirmaba lo comentado hace meses: la formulación de insulina oral como insulina basal en DM2 es técnicamente viable y efectiva. Sin embargo, la compañía (Novo Nordisk) anuncia que ha suspendido el programa de desarrollo del fármaco por sus dudas acerca de la posibilidad de poder desarrollarla en unas condiciones que permitan su comercialización.

  • Sí que ha circulado en las redes sociales un escrito aparecido en una web de origen no claro (nunca os fiéis de una fuente sin nombre, referencias ni firmas en los artículos) que viene a decirnos que la insulina en pastillas es ya una realidad. Nada más lejos de la realidad. De hecho parece que hace referencia al mismo artículos del que ya nos hacíamos eco a finales de junio pasado en nuestro blog. Y de un modo sorprendente le pone fecha a la salida de estas mágicas pastillas: junio de 2019. Podéis consultar la nota de prensa en la propia web de la institución para ver que aún están en fase de estudiar posibles vías de desarrollo. Ello implicaría, en el mejor de los casos, no menos de 8-10 años y la necesidad de aportar costosos y laboriosos estudios antes de su aprobación por las agencias de regulación de medicamentos.

 

En estos momentos parece aventurado decir que la transdiferenciación de células alfa a beta puede curar la diabetes

Viernes, 11 Enero, 2019
La sexta noticias

 

Hoy LaSexta se ha hecho eco de la reciente publicación https://www.nature.com/articles/s41556-018-0216-y de unos de los últimos trabajos surgidos del grupo de investigación del español Pedro Herrera en la Universidad de Ginebra. Se agradece la divulgación científica pero debemos ser críticos con el titular empleado: “El cuerpo humano podría curarse a sí mismo de diabetes en el futuro” https://www.lasexta.com/noticias/ciencia-tecnologia/cuerpo-humano-podria-curarse-mismo-diabetes-futuro_201901105c36fcc60cf2efceec9fda7c.html

Como casi siempre, un titular desafortunado para un interesante trabajo de investigación. El titular contiene una de las señales de peligro que siempre señalamos: habla de diabetes en general sin hacer mención al tipo concreto. Más allá de eso, la lectura calmada del artículo original nos muestra la realidad: un muy interesante trabajo que profundiza en nuestros conocimientos de los mecanismos que llevan a que un tipo celular concreto (las células alfa pancreáticas que secretan la hormona glucagón) se puede convertir en otro (células beta productoras de insulina) bajo unas circunstancias específicas. Esa era la noticia y no otra. Una avance científico, destacable per se, que genera nuevos fundamentos en los que basar nuevas vías de investigación. El trabajo se lleva a cabo en ratones y se usa un mecanismo inducido de diabetes por toxicidad en nada semejante a la generación de diabetes tipo 1 y tipo 2 en humanos. Por tanto, es muy aventurado adelantar el potencial de este trabajo para su aplicación directa en personas y sobre todo ese camino que está por abrir será largo y no exento de complicaciones: ¿serían estas nuevas células igualmente atacadas por el sistema inmune en la diabetes tipo 1? ¿este mecanismo tiene lugar igualmente en diabetes tipo 2? Como bien señalan los/as autores/as, lo que nos permite es profundizar nuestro conocimiento para que en el futuro podamos llegar a controlar estos procesos biológicos que son extraordinariamente complejos y gozan de un regulación interna muy fina. Este trabajo es un paso más en el avance científico pero no generará una curación de la diabetes a corto plazo.

 

 

 

 

¿Podrían participan las bacterias intestinales en la aparición de la diabetes tipo 1?

Viernes, 19 Octubre, 2018
Foto: La opinión de Málaga

Hoy traemos resultados de una interesante investigación llevada a cabo por un equipo de Málaga (Hospital Materno Infantil, IBIMA y CIBEROBN) que ha sido publicada recientemente en una de las revistas referentes a nivel internacional en el campo de la diabetes http://care.diabetesjournals.org/content/early/2018/09/17/dc18-0253.full-text.pdf

La prensa se ha hecho eco de ella:

https://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2018/10/17/investigadores-malaguenos-demuestran-relacion/1040369.html?platform=hootsuite y como siempre, queremos haceros un análisis crítico de la noticia y a la vez contaros las repercusiones de los datos vertidos de esta investigación.

Tenemos que felicitar en primer lugar a nuestros/as compañeros/as de Málaga por el estudio que se enfrentaba a grandes dificultades ya que han tenido que contar con muestras de pacientes con diabetes tipo 1, sin diabetes y, lo más difícil, con pacientes con diabetes monogénica. Este hecho a remarcar, nos vale además para recordar que no todos los niños diagnosticados con diabetes padecen diabetes tipo 1. Esta es, con diferencia, la forma más frecuente pero existen casos de diabetes tipo 2 en la infancia y también de unas formas menos conocidas conocidas como diabetes monogénicas. Estas últimas están provocadas por la alteración de un gen concreto y suelen ser heredadas. Específicamente, el estudio recogió muestras en 15 niños con una forma relativamente infrecuente pero muy curiosa de alteración de los niveles de glucosa, a la que denominamos MODY 2. Se caracteriza porque son personas con niveles anormales de glucosa en ayunas (generalmente 100-130 mg/dl) pero sin problemas para controlar la glucemia tras la ingesta de hidratos de carbono. Esto hace que presenten muy escasas oscilaciones de glucemia, lo cual a su vez se relaciona con la ausencia de riesgo de complicaciones crónicas relacionadas con la diabetes. Como no tienen riesgo de complicaciones, en principio tampoco requieren tratamiento.

Volvamos al estudio. ¿Qué han demostrado? Pues tras un trabajo minucioso y a partir de muestras sanguíneas y fecales de pacientes, observan que la composición de las bacterias que viven en el intestino de las personas con diabetes tipo 1 es diferente a la de quienes tienen diabetes tipo MODY 2 o ni siquiera presentan diabetes. A su vez, han podido averiguar qué repercusiones funcionales conllevan estos cambios, lo que lo convierte en un estudio muy interesante.

Sin embargo, y a diferencia de lo que la noticia parece transmitir, por ahora no podemos relacionar estos avances con cambios en nuestra manera de tratar la diabetes tipo 1 ni con la esperanza de que a corto plazo aprendamos a prevenirla. Lo primero que habrá que hacer es averiguar si estos cambios son causa o consecuencia de la diabetes tipo, ya que por ahora solo sabemos que coexisten con ella. Si llegásemos a aprender que los cambios son previos a la diabetes y están relacionados con el proceso de aparición de la misma, entonces sí que podríamos plantearnos modificarlos para prevenir de algún modo la diabetes tipo 1.

Igualmente, también debemos aprender que la terapias de prevención tienen algunas limitaciones potenciales en diabetes tipo 1. Y es que aunque podamos identificar a población de alto riesgo de padecer diabetes tipo 1, sobre todo entre familiares de personas que ya lo son, la mayoría de los casos (90%) se presentan en familias en las que ningún otro miembro tiene diabetes tipo 1. Ello hace que dirigir la prevención a la población de más riesgo restrinja el foco al 10% de los casos futuros. Para llegar a abarcar al 100% de los casos tendríamos que plantearnos estrategias para toda la población, lo que nos puede dar una idea de la dificultad teórica de estos abordajes.

En cualquier caso, un grano de arena más en el conocimiento del campo de la diabetes tipo 1 que nos llega en esta ocasión de un grupo brillante y muy cercano a todos/as nosotros/as.

 

 

 

 

 

 

Un reciente estudio nos ayuda a profundizar el conocimiento sobre los factores genéticos de la DM1

Viernes, 21 Septiembre, 2018
Cadena de ADN y diabetes

Como no podía ser de otra manera, nosotros también tenemos nuestra propia “vuelta al cole”. En esta ocasión queremos compartir un trabajo científico publicado en una revista de muy alto prestigio científico en el que además han participado investigadores/as españoles/as. Volvemos a saltarnos una de nuestras reglas fundacionales y homenajeando a nuestro querido Groucho Marx, cambiamos de principios, y volvemos a hablar de un trabajo que no ha tenido hasta el momento repercusión en los medios de comunicación de nuestro entorno.

A través del un portal mexicano de noticias https://www.meganoticias.mx/cdmx/noticia/detectan-el-adn-responsable-de-la-diabetes/28991 hemos tenido conocimiento que un grupo colaborativo de investigadores/as (ya veis que el trabajo coordinado entre diferentes equipos es la tónica general en la ciencia actual) ha publicado un artículo muy interesante en Nature Genetics https://www.nature.com/articles/s41588-018-0216-7

A modo de resumen, decir que conseguido arrojarnos algo de luz sobre qué mecanismos concretos, implicados en la función del sistema inmune, se alteran cuando una persona hereda elementos del ADN que ya sabíamos que predisponían a un mayor riesgo de diabetes. Como esto es algo complejo, empezamos desde el principio:

  • La diabetes tipo 1 no es una enfermedad netamente heredable. Es decir, no hay ninguna alteración genética concreta que una vez heredada nos asegure que vamos a presentar diabetes tipo 1 a lo largo de nuestra vida.

  • Como otras muchas enfermedades complejas, incluida la diabetes tipo 2, lo que se transmite es un conjunto de modificaciones genéticas que implican un aumento del riesgo de padecer diabetes. La mayoría de las personas que heredan de sus padres/madres estos factores de riesgo, no desarrollan nunca la enfermedad. Eso explica por qué lo más frecuente es que nos encontramos con personas con diabetes tipo 1 como casos aislados en la familia. Igualmente por ello le explicamos a los papás/mamás con diabetes que el riesgo de que sus hijos/as padezcan diabetes tipo 1, aunque mayor que el de otros niños/as con progenitores sin diabetes, es en general inferior al 10%.

  • Prácticamente la mitad de esta carga genética de riesgo depende de unas variantes en una región que conocemos como HLA. Solemos explicar que el HLA es a los glóbulos blancos lo que el grupo sanguíneo a los rojos. Es aquello que analizamos cuando alguien necesita, por ejemplo, someterse a un trasplante para saber si donante y receptor son “compatibles”. En diabetes tipo 1 sabemos que la mayoría de pacientes presenta un HLA concreto al que llamamos DR3 o DR4. Es muy poco frecuente que alguien que no tenga estas variantes padezca diabetes tipo 1. Aunque también hay que decir que la inmensa mayoría de las personas que tienen estas variantes no van a presentar diabetes a lo largo de su vida. Es decir, es requisito necesario pero no suficiente.

  • Hasta la publicación del trabajo del que hablamos, sabíamos que otras muchas (más de 50) regiones del ADN contribuían al otro 50% de la carga genética. Eso sí, cada una de ellas por separado incrementaba el riesgo de una manera muy discreta. Tanto es así, que si las usáramos individualmente, nunca podrían ayudarnos a saber si alguien concreto tiene más o menos riesgo de padecer diabetes.

Dicho todo esto, volvemos a explicar qué han descubierto estos investigadores. De estas 50 regiones han seleccionado 10 en las que encuentran alteraciones genéticas a las que pueden atribuirle un mecanismo concreto por el que contribuyen a aumentar el riesgo de diabetes. No es sorprendente que ese mecanismo siempre tiene relación con funciones básicas del sistema inmune.

Si intentamos buscarle una aplicación a estos descubrimientos, diríamos que son muy útiles para quienes trabajamos cada día para conocer más aspectos básicos de la diabetes tipo 1 (de la que aún desconocemos elementos fundamentales necesarios para poder acabar con ella) pero cuya traducción a ventajas en la vida de los pacientes, aún tardará unos años.

Hablando de tiempo y a modo de anécdota, fijaros que la ciencia evoluciona imparable pero se toma su tiempo: la revista recibió la primera propuesta para publicar los datos en mayo de 2017. Tras la ardua revisión que implican este tipo de trabajos y la consiguiente revisión/mejora de los datos que posiblemente tuvieron que hacer los/as investigadores/as, no se aceptó para publicar definitivamente hasta julio de 2018: 14 meses sólo para publicar los datos. Podéis haceros una idea del tiempo total invertido en este trabajo cuando le sumemos lo que tardaron inicialmente en generar los datos.

 

 

 

 

La vacuna BCG puede revertir la diabetes tipo 1 a niveles casi indetectables, según muestra un estudio de ocho años

Jueves, 5 Julio, 2018
www.telegraph.co.uk

Hoy vamos a hacer una excepción a una de las reglas que nos marcamos cuando comenzamos este blog: hablar sólo de artículos que llegan a tener difusión en los medios de comunicación de nuestro entorno.

En este caso es llamativo que aunque haya tenido bastante difusión en medios internacionales https://www.telegraph.co.uk/science/2018/06/21/bcg-vaccine-can-reverse-t... ningún medio cercano (que sepamos) se haya hecho eco de la publicación de un trabajo de la Dra. Faustman en el que se describe el efecto sobre el control glucémico de la vacuna contra la tuberculosis (BCG, de bacilo de Calmette y Guérin) https://www.nature.com/articles/s41541-018-0062-8

A pesar de que volvemos a encontrarnos con titulares sensacionalistas, debemos matizar su contenido:

  • Se trata de un estudio de extensión de un estudio previo publicado en 2012 http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0041756 en el que no se encontraron cambios significativos en los niveles de hemoglobina glicada pero describía cambios muy llamativos en el sistema inmune.
  • Es un ensayo clínico de Fase I, es decir su objetivo no es resolver la pregunta de si el tratamiento es efectivo o no, sino de garantizar su seguridad.
  • Todos los participantes en el estudio mantuvieron tratamiento estándar con insulina, es decir no hubo ninguna “cura”.
  • El beneficio reportado es una discreta reducción (-0,57%) de la hemoglobina glicada a los 8 años de tratamiento evidenciada en un grupo muy pequeño de pacientes (3 pacientes tratados comparados con 3 pacientes sin tratar).
  • En este sentido el artículo no aporta ninguna información sobre los detalles de la terapia seguida por ambos grupos de pacientes. Siendo tan pocos pacientes cualquier variación en un sólo sujeto podría modificar drásticamente la media del grupo de 3. En relación con este aspecto el artículo no muestra los resultados individuales de los sujetos participantes.
  • A pesar de que esperaríamos que la acción del tratamiento resultase en una virtual capacidad para modular la relación entre el sistema inmune y las células beta (de hecho así se describía en el artículo de la Dra. Faustman del 2012), este último artículo nos cuenta ahora que la mejora del control glucémico sorprendentemente no sucede por una mejoría en la secrección de insulina sino por un cambio (bastante difícil de entender) en el metabolismo, lo que generaría un uso más “eficiente” de la glucosa.
  • En definitiva, comentaros que los resultados de este estudio deben interpretarse con mucha cautela, generan más preguntas que respuesta y sobre todo, deberían ser confirmados por otros estudios.

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